jueves, 4 de enero de 2007

Seis criterios para hacer decisiones bien infromadas

El supuesto de que la implementación de recursos tecnológicos en los colegios traería como consecuencia mejoras en los aprendizajes de los alumnos, llevó a hacer grandes inversiones en proyectos educativos apoyados con tecnología; sin embargo, no ha sido fácil demostrar su efectividad para justificar nuevas inversiones.

Asimismo, se puede presumir que la implementación de tecnología incrementaría el logro de los estudiantes, pero tal como afirman Hall y Hord (2001), la prisa con que pretendemos determinar el efecto de las innovaciones educativas sobre los estudiantes, nos lleva a fallar en el siguiente punto: La primera pregunta es si la innovación fue implementada como pretendíamos. Sin evidencia de que la implementación ha ocurrido, las conclusiones de los efectos sobre los estudiantes pueden no tener fundamento.

Los estudios que demuestran el grado y la manera en que la tecnología ha sido implementada, se basan con frecuencia en encuestas a profesores y administradores (por ejemplo: Apple, 1996; Becker, Ravitz y Wong, 1999) o estudios de casos de aulas seleccionadas. Estos estudios reportan información importante pero a la vez limitada. Algunas entrevistas reportan percepciones de los practicantes de la tecnología (profesores, alumnos,...) pero no se conoce si su definición de integración tecnológica coincide con la de los hacedores de políticas y planificadores. Esto hace en cierto modo que nuestro conocimiento sobre la efectividad de la integración tecnológica sea un poco difuso y vago. Los estudios de casos proveen información interesante sobre el tipo de integración tecnológica que está ocurriendo en situaciones especiales, pero la pregunta es cómo expandir esta experiencia a los otros colegios. Así, profesores y administradores creen que la tecnología se esta usando y que algunos profesores lo están usando bien, pero existen pocos datos que verifiquen el éxito de los esfuerzos de integrar tecnología a gran escala.

En este contexto, surgen iniciativas como el Panel de Expertos en Tecnología Educativa (promovido por el Departamento de Educación de los Estados Unidos), cuyo propósito es proveer a los profesores, administradores, hacedores de políticas y padres, con información confiable (científica) acerca de la calidad y efectividad de los programas y materiales, para que ellos puedan hacer mejores decisiones informadas, en su esfuerzo por mejorar la calidad de los aprendizajes de los estudiantes. Este proyecto contempla otros paneles: Matemática y ciencias de la educación; Equidad de género; Seguridad, disciplina y colegios libres de drogas. De manera concreta el Panel de Expertos pretende ayudar:

- a los practicantes a hacer mejores decisiones informadas del plan curricular y del presupuesto.
- a que los investigadores diseñen estudios, mediciones y evaluaciones que sean inmediatamente relevantes y significativas para los practicantes.
- a que los hacedores de políticas modelen y apoyen iniciativas que son bien pensadas y que incluyen la evaluación como elemento esencial.

El Panel de Expertos se encarga de evaluar programas educativos y recomendar a la secretaría de educación aquellos programas que pueden ser designados como ejemplares o prometedores.
Algunas consideraciones previas, hechas por el panel, corresponden a la importancia de precisar definiciones de términos y objetivos. Definió a la tecnología de la información como una potencial herramienta con múltiples aplicaciones para la educación y concuerda que el aprendizaje para usar estas herramientas es necesario pero éste sólo es un componente de la práctica educativa. En el pasado la discusión tecnológica tendía a focalizarse sobre la infraestructura y el hardware, tal como ahora con las escuelas alambradas o si poner computadoras en el aula o separadas en laboratorios. Ahora, el campo ha madurado y debe focalizarse sobre cómo usar la tecnología para mejorar la enseñanza y el aprendizaje. Asimismo, un verdadero indicador de innovación tecnológica, debería ser un aprendizaje del estudiante que no puede ser alcanzado sin tecnología. Por ejemplo, los colegios están usando Internet para conectar comunidades de estudiantes disparejos y que de otro modo, no tienen la oportunidad de conocerse e interactuar. Otro potente uso de la tecnología es la modelación, como ayuda para experimentar lo que se pretende entender del mundo físico.

Asimismo, el Panel de Expertos define un Programa Educativo como: La implementación de un conjunto de estrategias interrelacionadas y de actividades dirigidas a incrementar el aprendizaje. Un programa incluye evaluación para demostrar su impacto sobre los participantes y sobre una amplia estructura organizacional (colegio o grupos de colegios, distrito, organización comunal, socios o un sistema distribuido). Los programas elegibles dependen de la tecnología para alcanzar sus metas.

Considerando que la capacidad de la tecnología crece y por tanto, el poder de los nuevos programas educativos, el Panel de Expertos concluyó que las orientaciones más duraderas para avanzar en este campo, vendrían del establecimiento de criterios útiles, bien pensados y de la diseminación de estrategias, más que de un programa específico.

El Panel de Expertos desarrolló seis criterios de evaluación, los cuales están agrupados en cuatro categorías: (1) calidad del programa, (2) significación educativa, (3) evidencia de efectividad y (4) utilidad para otros. Los seis criterios de evaluación fueron cuidadosamente evaluados en el campo y el panel los considera como características de un programa ejemplar.

· Calidad del Programa

Criterio1. El programa orienta un importante tema educativo y articula jusmetas y diseño claramente.

· Significación Educativa

Criterio2. El programa desarrolla complejos aprendizajes y habilidades de pensamiento para su público objetivo.

Criterio3. El programa contribuye a la excelencia educativa total.

Criterio4. El programa promueve coherentes cambios organizacionales.
· Evidencia de efectividad

Criterio5. El programa tiene rigurosa evidencia medible para sus logros en al menos uno de los Criterios 2, 3 y 4 (aprendizaje, equidad y cambio organizacional).

· Utilidad para otros

Criterio6. El programa es adaptable para usarlo en múltiples contextos.

El panel determinó que un programa prometedor posee estas cualidades, pero puede que aún no tenga rigurosa y suficiente evidencia para el éxito del programa.
Los programas elegidos ejemplifican excelencia, respecto de ciertas características consideradas críticas por Panel de Expertos, incluyendo su efectividad en sacar provecho a las únicas capacidades de la tecnología y su contribución al desarrollo profesional, equidad y evaluación. Además, permanecen como modelos del tipo de pensamiento o parecer que conducen a incrementar y sostener el aprendizaje del estudiante; estos pueden servir de modelos a todos los colegios, pues las metas de aprendizaje, métodos y diseño tienen aplicación universal.

Los criterios del panel reflejan cómo los expertos en el tema están pensando actualmente acerca de la tecnología y el aprendizaje. Los criterios pueden ser usados como líneas directivas cuando crean y mejoran programas que usan tecnología educativa. Proporcionan un modelo riguroso y analítico para el estado y los colegios que experimentan el planeamiento y el desarrollo. Para los hacedores de políticas, los criterios apoyan sus decisiones sobre cómo beneficiar a todos al conectar sus edificios a Internet, qué objetivos ellos desean alcanzar y con quién, qué tipo de programas de tecnología desean crear o adaptar, que tipo de políticas de implementación deben ser consideradas y que tipo de evaluación debería ser efectiva y persuasiva.

Los criterios pueden ser usados también para explicar a las oficinas escolares, padres y otros el por qué los educadores deberían traer la tecnología dentro de las aulas. Ellos también pueden ser usados como una guía de evaluación para ayudar a los colegios a analizar sus actuales usos de tecnología: ¿Cómo está la tecnología actualmente siendo usada para el aprendizaje de los estudiantes? ¿Está orientada equitativamente, concientemente y suficientemente? ¿Están los apoyos sistemáticos en su lugar y es necesario más apoyo? Asimismo, los criterios reflejan la experiencia de los expertos en el campo, y como tal, pueden estimular creatividad y ayudar a evitar peligros.

La necesidad de usar la investigación en educación se hace cada vez más urgente. La tecnología es cambiante, ha alcanzado poder y está haciéndose accesible a una masa crítica. Su utilización en el ámbito educativo, y en particular su integración en el aula, no puede continuar sustentándose en corazonadas; existe suficiente investigación que puede ser aprovechada para tomar mejores decisiones, tal como se ha comentado en párrafos anteriores.

En medicina los investigadores continuamente desarrollan medicamentos y procedimientos, lo comparan con las drogas actuales y sus usos, esto les produce gran beneficio y los diseminan ampliamente. En agricultura, los investigadores desarrollan y evalúan mejores semillas, equipamiento y métodos de cultivo. Todos ellos (médicos, agricultores, ingenieros, economistas, administradores, gobierno), basan sus decisiones sobre los resultados de rigurosas investigaciones.

No sucede lo mismo en la educación, la investigación ha jugado un rol relativamente ínfimo. Aparecen innovaciones no evaluadas, son adoptadas inmediatamente y luego se diluyen con el tiempo, muestra de ellas son las continuas reformas. Muchas veces los métodos actuales son reemplazados con otros diametralmente opuestos. Existen más evaluaciones en la crema para el acné y el gel del pelo en los alumnos que en muchos de los currículos y métodos instruccionales que usan los profesores (Slavin, 2003).

1 comentario:

Cristian Cerda dijo...

Norbil

Excelente análisis. Muy bien escrito.

Nota 7,0

Cristian